“Google y las redes sociales, que se presentan como espacios de libertad, adoptan formas panópticas. Byung-Chul Han”

“La condición de ser observado cambió de categoría pasando de ser una amenaza a ser una tentación.

Zygmun Bauman.”

 

Después de la Segunda Guerra Mundial, surge un nuevo conflicto de carácter internacional, la Guerra Fría. Los contrincantes; la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) y los Estados Unidos. El nuevo enemigo a combatir, el comunismo. Básicamente, la nueva contienda se basaba-como lo señala Hobsbawm-en la creencia que tenía occidente, que el futuro del capitalismo no estaba garantizado. La guerra fue de carácter mundial, África, Asia y América Latina fueron escenarios de esta lucha. El imperialismo practicado por los países potencia estaba en crisis debido al debilitamiento que dejó la Segunda Guerra Mundial, ante esta situación los pueblos africanos y asiáticos se levantaron en contra del colonialismo, provocando luchas por la liberación nacional.

Ante estos escenarios; comunismo y luchas de liberación nacional, los EE.UU. se vieron en la necesidad de construir un nuevo plan de desarrollo de guerra. Era necesario implementar técnicas y estrategias militares que combatieran a estos enemigos. La situación obligaba a plantear un cambio en las tácticas y objetivos militares, pues los enemigos ya no eran los propios Estados-Nación, como aconteció en la Segunda Guerra Mundial, sino los enemigos internos, es decir, los que promovían una lucha de liberación nacional o un cambio en la estructura política y la inclusión social, por ello, EE.UU. al ver que la estabilidad y el futuro del capitalismo estaba en juego, decidió recargar baterías y prestar “ayuda” a sus aliados para acabar con estos nuevos enemigos.

Bajo este contexto, una forma de hacer guerra se hace evidente; el espionaje, la amenaza nuclear, la persecución a los movimientos sociales, el aniquilamiento de las guerrillas, la implementación de dictaduras, las desapariciones forzadas, etc. Fueron algunas de las estrategias para llevar a cabo su objetivo; acabar con el avance del comunismo, pues para EE.UU. y sus aliados, todos estos movimientos sociales y guerrilleros estaban ligados a la URSS. Sin embargo, es importante señalar, que no se dejó de acudir a las viejas estrategias de hacer guerra, ejemplo de ello, son los conflictos de Vietnam, Corea, entre otros.

Ahora bien, a finales de 1989 se hace evidente el fin de la Guerra Fría, por lo tanto, era necesario crear otro enemigo y otra forma de hacer guerra, es así que surge una nueva propuesta titulada “el rostro cambiante de la guerra: hacia la cuarta generación.” Impulsada  por el militar William Lind, esta nueva forma de hacer guerra tiene como objetivo controlar a la población mediante la propaganda y el terror, aludiendo a la preservación de la democracia, y se caracteriza, por ser un conflicto constante, es decir, las 24 horas del día, pues se trata, en gran medida, de una guerra sicológica.

Tomado de: http://nuevoaccion.com/articulos/quino-dibuja-el-mundo-actual/

La guerra de cuarta generación utiliza varias estrategias para lograr sus objetivos, una de estas, es recurrir a los medios masivos de información, (entendidos como las grandes cadenas de tv y plataformas físicas y digitales de información) los cuales se convierten en sus brazos armados, desde donde se “dispara” constantemente propaganda al miedo, a la inseguridad y la zozobra, recurriendo a la manipulación informativa y la desinformación. Titulares de prensa, de noticias virtuales y televisadas son los misiles de última generación.  Cultivar el miedo es una constante para que la población sienta la necesidad de la seguridad o la guerra a cualquier precio.

Lo anterior, evidencia una ampliación de la noción de campo de batalla, pues esta ya no solo atañe al espacio físico, sino que también abarca a la sociedad, que se convierte en el nuevo campo de batalla.  Sus mentes es lo que se trata de colonizar. El objetivo de las guerras de cuarta generación, es la conquista del cerebro y para ello, es necesaria la guerra cultural, acudiendo como herramienta a las telecomunicaciones, con el fin de incentivar la cultura del miedo.

Aquí es importante detenernos en dos aspectos, el primero, en un arma de guerra importante que utiliza la guerra de cuarta generación, las fake news, que no solo buscan-como se cree en general-la desinformación o la confusión, también tienen como propósito; atizar conflictos, manipular ciudadanos y dividir a las sociedades con el fin de influenciar en la opinión pública, y de esta manera, incentivar el odio político, social o cultural, según la necesidad inmediata. Gran parte de la efectividad de estas falsas noticias consiste en el efecto viral que producen, debido a la velocidad y el alcance que logra en un corto tiempo. Por lo anterior, es innegable la importancia de las plataformas de comunicación virtuales dado que juegan un papel importante a la hora de difundir las fake news.

Tomado de: https://www.elespectador.com/noticias/judicial/purgas-el-caso-andromeda-articulo-539754

Segundo, no solo la noción de campo de batalla se amplia, también la de base militar, pues ahora,-como señala uno de los teóricos de la guerra, Martin Van Creveld[1]– no solo se necesita de estas grandes bases visibles, también de su invisibilidad, es decir, se recurre a esconderlas y que estas operen en depósitos o lugares de encubrimiento. Recuérdese-para citar un ejemplo colombiano-el caso Andrómeda, que era un centro de inteligencia y funcionaba bajo la fachada de un local comercial en el barrio Galerías de la ciudad de Bogotá. Además la noción de soldado se amplia, pues esté no solo debe saber el manejo de armas convencionales y tener conocimiento a la hora de la lucha en los campos de batalla, también debe tener conocimientos avanzados en informática y manejo de estas tecnologías.

La guerra de cuarta generación tiene como objetivos principales la colonización de los cerebros, incentivar el miedo constante, incluso de enemigos imperceptibles mediante el bombardeo mediático, buscando no solo su expansión  en el campo social, sino también, lograr la vigilancia mutua entre sus ciudadanos. Recurre a varias estrategias y herramientas, como los medios masivos de información físicos o virtuales, las fake news, cadenas de whatsApp, la manipulación social, la influencia de la opinión pública, etc. Se camufla en lugares insospechados y se muestra neutral e incluso inexistente, mediante el consumo de información que circula en todos los ámbitos de la sociedad.  Lo anterior no quiere decir, que las viejas formas de hacer guerra se han acabado, al contrario, siguen vigentes y se recurren a ellas en la medida de lo necesario, la diferencia estriba, en que la guerra de cuarta generación es constante, es decir, está latente las 24 horas al día en lo que consumimos y en lo que circula en el campo de la cultura y la información, de ahí, la necesidad de incentivar y apoyar otros escenarios de comunicación, información y de formación.

[1] En 1991 Martin Van Creveld publicó un libro titulado “la transformación de la guerra” el cual contribuyo a nutrir la teoría de la guerra de cuarta generación.