Estas fueron las prácticas más recurrentes de violaciones a las víctimas del conflicto armado en Colombia durante toda su historia. El despojo de sus propiedades, el desplazamiento forzado, la pérdida de la vivienda y tierras y la restricción a la libre circulación, fueron las acciones que en gran medida fueron cometidas por los grupos armados. Hacer que la gente huyera del territorio fue una de las formas más aberrantes de la guerra y que generó unas condiciones de vulnerabilidad social y económica que engrosaron las líneas de pobreza y miseria en las poblaciones o ciudades que recibían a estas víctimas.

“En el momento del desplazamiento yo salí con mi marido y mi niño que me acompañaba y los otros muchachos que ya estaban grandes. Nos fuimos para Mapiripán en una embarcación, una canoa. Nos mandaron una falca para que nos recogieran, pa que nos llevaran pa Mapiripán. Allá estaban todos y los que iban con nosotros, íbamos como 95 personas y nos hicimos en una casa. Después, como a las dos de la mañana, nos tocaron la puerta, pero nosotros no quisimos abrir. Nos quedamos quieticos, no contestamos ni nada. De todas maneras, el susto fue tremendo. Nos sacaron en avioneta, en ese avión de carga que entraban la remesa por ahí, porque allá no entran carros. Nosotros, asustados, nos fuimos para Bogotá… allá también aguantando hambre, por allá con miles de necesidades, sin tener la forma de vivir por dejar por allá todo botado. Y todavía seguimos, por lo mismo y estamos así, quién sabe hasta cuándo nos tendrán así con las necesidades”. Relato de una mujer víctima del desplazamiento y que evidencia las enormes secuelas del desplazamiento forzado, entre ellas el desarraigo.

Según los datos recogidos por las Comisión de la Verdad, entre 1985 y el año 2019 se registraron 7.752.964 víctimas de desplazamiento forzado, convirtiendo a este grupo de víctimas en el más numeroso en la historia de la guerra colombiana. Por su parte, el Registro Único de Víctimas reportó hasta el primer trimestre del 2022 la cifra de 8.273.572 desplazados y desplazadas. Pero este flagelo dista mucho de la acción directa contra las víctimas, hay que enumerar un sinfín de impactos sociales y económicos en los territorios en donde se registra el desplazamiento y en el que recibe.

En primer lugar, se genera un impacto imposible de dimensionar en el modo de vida de las víctimas; el perder su vivienda, sus tierras, su modo de sustento y lo más grave, su relación directa con la tierra, es decir, el arraigo. Al llegar a una nueva ciudad no solo hay problemas económicos para sobrevivir, sino que, se pierden las conexiones con el territorio, sus costumbres, su cultura, el medio ambiente y las personas inevitablemente deben aprender nuevos oficios para sostenerse en un nuevo lugar.

En otros casos el desplazamiento fue el resultado de una acción violenta contra uno de los integrantes de la familia, en muchos de ellos el asesinato del hombre cabeza de hogar. Esto implicó que la mujer junto a sus hijos se viera forzados a migrar, con el peso del duelo y con el riesgo que implica llegar a barrios o comunas marginales, en donde las personas están expuestas a factores de riesgo.

Colombia ha vivido varias fases u oleadas de desplazamiento masivo, la primera de ellas durante la época de la violencia, entre 1946 y 1958. Posteriormente el vivido entre 1995 hasta el 2002, tiempo en el que se presentaron la mayor cantidad de casos, solamente en el 2002 hubo más de 700 mil víctimas. Posteriormente, un escalonamiento en el año 2008 que se mantuvo con cerca de 400 mil víctimas anuales hasta el año 2014. Después de este último, se vivió el episodio de descenso más significativo, el cual coincide con la firma del Acuerdo de Paz con las FARC en el 2016.

A pesar de lo mencionado anteriormente, el desplazamiento forzado no desapareció con la firma de los acuerdos, esté siguió y sigue registrándose en Colombia, con cifras menores, pero la tragedia humanitaria continua hasta nuestros días. En promedio, se presentan cerca de cien mil casos anuales, lo que origina que los últimos cinco años se hayan registrado un promedio de un poco más de 500 mil casos. Tras la firma del Acuerdo de Paz, el desplazamiento se ha focalizado principalmente en la región pacífica, el caribe y parte del departamento de Antioquia.

Según las cifras recabadas por la Comisión de la Verdad, en más del 60% de los casos se desconoce el autor o victimario. Pero es bastante claro que todos los actores presentes en el conflicto, cometieron actos de desplazamiento masivo contra la población civil. El departamento más afectado por este flagelo es Antioquia con 1.480.596 víctimas (2 de cada 10 desplazados se originan en ese departamento), le sigue Bolívar con 631.276 víctimas, en tercer lugar, figura Magdalena con 478.009 víctimas, en cuarto lugar, está Nariño con 442.695 víctimas y cierra este grupo de cinco regiones el departamento del Valle del Cauca con 435.455 víctimas.

Finalmente, el desplazamiento estuvo acompañado de otros hechos de violencia, aproximadamente el 37% de los casos documentados estuvieron acompañados de amenazas, despojo, tortura, atentados, ataques indiscriminados, violencias sexuales y reclutamiento masivo.

*Esta campaña se realiza con el apoyo del Instituto Colombia-Alemán para la paz -CAPAZ.

Comunicador social, periodista y escritor ibaguereño, pero formado en los Llanos Orientales. Es el autor de una serie de cuentos y relatos que dan un acercamiento a la cosmovisión del autor en el realismo. Además, es el autor de la novela El Susurro de las Tripas, el primer intento para la construcción de un universo literario inspirado y desarrollado en los Llanos Orientales.