Incendios, contaminación e insalubridad sufren habitantes de La Macarena, Meta

Olores fétidos, humo sofocante y crisis higiénica encierra el botadero a cielo abierto que colinda con las veredas El Billar y Aguazul.

«ta uno comiendo y chupándose ese humo contaminado (…) de nada sirve que nos metan candela si se va a contaminar el agua de caño Nevera y el agua del Borugo. Por favor, señores, por favor, por favor, les pido el favor que tomen conciencia», ruega una adulta mayor afectada por el botadero de basura ubicado en cercanías a las veredas El Billar y Aguazul del municipio de La Macarena, Meta, el cual es operado por la Empresa de Servicios Públicos S.A. E.S.P. -Edesa. Según la comunidad, cada año, de manera premeditada, se incendia el lugar para quemar los residuos recogidos por la entidad. Pero en esta ocasión, las llamas duraron 10 días consumiendo las basuras, pues desde las 10:00 pm del 12 de febrero inició el fuego y al 19 del mismo mes no había sido apagado.

Aunque la contaminación causada por el botadero es evidente y ya los problemas ambientales han hecho mella en la población y el entorno que la rodea, sumado a la pérdida de naturaleza que produjo el incendio; las y los habitantes del municipio denuncian que la intervención de Cormacarena ha sido nula, pese a que dentro de sus funciones están la “evaluación, control y seguimiento ambiental de la exploración, explotación, beneficio, transporte y depósito de los recursos naturales no renovables”.

“Nosotros siempre hemos hecho un llamado de atención a Edesa y Cormacarena porque son los directos responsables junto a la Alcaldía (…) la primer discrepancia que tenemos con ellos es en la terminología que están usando, porque según ellos eso es un relleno sanitario”, pero la evidencia fotográfica obtenida por las y los afectados muestra que el lugar, en realidad, es un botadero a cielo abierto, le relató el vocero de la comunidad, John Fredy Mora Ariza a El Cuarto Mosquetero.

Fotografía compartida por la comunidad

El Cuarto Mosquetero contactó al director de Cormacarena, Andrés Felipe García, para conocer lo que se ha hecho desde la entidad al respecto pero no hubo respuesta.

Por su parte, el secretario de Planeación del municipio, Hernando Hernández, comentó que «por ahora no se tiene contemplado cambiar el sitio de disposición final de residuos sólidos». Además, señaló que el Municipio, en concurso con Edesa y Cormacarena, realizaron el proceso para hacer un ajuste excepcional al Esquema de Ordenamiento Territorial, «con el suelo de protección en orden ya se puede adelantar el licenciamiento necesario para la construcción del relleno sanitario por parte de Edesa», puntualizó.

La comunidad no cuenta con evidencia para confirmar que la empresa es la que inicia los incendios año tras año pero “es una práctica que están haciendo, se cree que con el fin de poder reducir la cantidad de plástico, de cartón, de todo lo que echan allí para poder ganar espacio, para poder seguir botándole más basura ahí encima”, afirmó John Freddy.

La situación llegó a tal punto que, la comunidad de El Billar el 19 de febrero impidió el paso del vehículo de Edesa, cancelando así la recolección de basuras. Según John Fredy, “Alrededor de este botadero a cielo abierto ya hay 24 fincas en las cuales tenemos más de 10 menores de edad y también tenemos personas de la tercera edad”, quienes han tenido que emigrar hacia el casco urbano de La Macarena en diferentes momentos, debido al fuerte olor a caucho quemado y la humareda oscura que se apodera del paisaje durante la conflagración. Incluso se han escuchado explosiones continuas de objetos inflamables.

Posteriormente, se estableció una mesa de trabajo pero las personas afectadas exigen dialogar directamente con las y los ministros de Ambiente y Desarrollo Sostenible, de Protección Social, de Salud  y el procurador agrario.

Con la manifestación de la comunidad, se logró que las entidades extinguieran el fuego, pero debió hacerse con una retro oruga aportada por el Ejército, porque durante los días que duró el incendio, no hubo presencia del Cuerpo de Bomberos Voluntarios de La Macarena, pues a la fecha el Municipio no ha realizado la respectiva contratación. Al respecto, el secretario de Planeación indicó que «Los procesos contractuales con el Cuerpo de Bomberos se están adelantando y concertando las actividades y valores que se incluirán en el contrato».

Sin embargo, Armando Cuvides, comandante del Cuerpo de Bomberos de La Macarena, señaló que desde el 1 de enero de este año, la Alcaldía Municipal debía empezar la contratación pero hasta la fecha no se ha hecho. La entidad, comentó el comandante, ha podido apagar algunos incendios gracias a la reserva de combustible que tenía, pero ya se les acabó y ya no tienen cómo atender emergencias. Incluso se endeudaron para poder seguir operando.

La lucha por un entorno sano

El 18 de junio del 2018, habitantes del municipio radicaron una acción popular ante el Tribunal Administrativo de Villavicencio en contra de Edesa, Cormacarena y la Alcaldía de La Macarena, para obtener la protección del derecho colectivo al goce de un ambiente sano. Fue hasta el 9 de diciembre del 2021 que el Tribunal Administrativo del Meta, emitió la sentencia en la que le da la razón a las y los demandantes.

En la acción popular, la comunidad denunció que el botadero operado por Edesa “incumple con los requisitos de transformación de materiales orgánicos e inorgánicos, pues se botan las basuras sin control e incluso son quemadas contrariando el Código de Recursos Naturales y el Código de Policía”.

De hecho, el Código de Recursos Naturales de Colombia señala en su artículo 34 que en el manejo de residuos, basuras, desechos y desperdicios “se utilizarán los mejores métodos, de acuerdo con los avances de la ciencia y la tecnología, para la recolección, tratamiento, procesamiento o disposición final de residuos, basuras, desperdicios y, en general, de desechos de cualquier clase”.

En cuanto al Código Nacional de Seguridad y Convivencia Ciudadana, define como infracción ambiental “realizar quemas o incendios (incluye residuos sólidos y escombros) que afecten la convivencia en cualquier lugar público o privado o en sitios prohibidos”.

Según la comunidad, el botadero está contaminando el agua debido a los lixiviados, principalmente en los caños Borugo y Burro, ubicados en la vereda Aguazul y el Billar respectivamente. Estos afluentes están ubicados aproximadamente a un kilómetro del lugar, donde, durante la época invernal se rebosa la letrina de las aguas residuales.

Esto también contradice lo estipulado en el mismo artículo 34 del Código de Recursos Naturales de Colombia, que ordena que la investigación científica y técnica se fomentará para desarrollar los métodos más adecuados para la defensa del ambiente, del hombre y los demás seres vivientes. Por su parte, el artículo 36 cita que para la disposición o procesamiento final de las basuras se utilice, preferiblemente, medios que permitan evitar el deterioro del ambiente y de la salud humana; reutilizar sus componentes; producir nuevos bienes, y restaurar o mejorar los suelos. Luego, el artículo 37 ordena a los municipios organizar servicios adecuados de recolección, transporte y disposición final de basuras.

Eso sin contar la contaminación visual, dado que el basurero se ubica en el paso de quienes se dirigen por el sendero turístico al sitio conocido como Caño de Piedra, paisaje manejado por la Oficina de Turismo Municipal de la Macarena y otros destinos turísticos que opera la Secretaría de Turismo Departamental.

Por su parte, en la sentencia del Tribunal Administrativo del Meta, Edesa argumentó que desde el 2015 “inició los trámites administrativos y legales ante el Ministerio de Vivienda para el proyecto de Clausura y Post Clausura del botadero a cielo abierto, y el 5 de julio de 2018, mediante Oficio No. 2018EE0048603, les fue notificado la viabilidad técnica del proyecto denominado «Construcción Clausula y Post Clausura de celdas transitorias de los municipios de Puerto Rico, Cabuyaro y La Macarena», en el cual se contempla la adecuación de los residuos sólidos mediante el método de terraza con diques de contención”.

Lo que ordenó el Tribunal Administrativo del Meta

Es por eso que, la comunidad solicitó clausurar el actual basurero o «echamiento de basuras a cielo abierto» del municipio de La Macarena, en un término de seis meses; ordenar la reubicación del basurero en un lugar que no represente contaminación -de aguas, aire, ni visual-, con la participación y socialización de la población; hacer un llamado de atención a las autoridades por el daño causado con la ubicación actual del botadero de basura a cielo abierto, pues «el proyecto previo fue un relleno sanitario» contrariando el esquema territorial contenido en el Acuerdo 020 de 2002 proferido por el Concejo Municipal de La Macarena; que se condene en costas a las accionadas y como petición especial, requiere que se llegue a un pacto de cumplimiento con las autoridades municipales y la comunidad, como lo prevé el artículo 27 de la Ley 472 de 1998.

Además, luego se le ordenó a Cormacarena y la Alcaldía, realizar un cerramiento, por lo que colocaron 80 metros de polisombra por el sector que queda frente a la carretera.

Entre tanto, la comunidad está a la espera de reunirse con funcionarios y funcionarias del Gobierno Nacional para dialogar sobre los siguientes temas:

  1. La reubicación definida del botadero a cielo abierto y construcción de un relleno sanitario en un lugar que sea intermedio con el casco urbano de La Macarena y los caseríos del El Vergel, Los Laureles, Alto Morrocoy, El recre, Potras del Quebradon, La Y de Playa Rica, La sombra, Las Delicias, Los Pozos, San Juan Del Lozada y La Cristalina.
  2. Definir una agenda de trabajos de mitigación de impactos ambientales en el actual botadero a cielo abierto, clausura del mismo y hacer seguimiento a los compromisos adquiridos.
  3. Realizar una auditoría a Edesa y verificar si está en la capacidad operativa, administrativa y financiera de seguir administrando los servicios públicos de La Macarena, de lo contrario, que el municipio retome esta responsabilidad.
  4. Que haya un aprovechamiento de las materias primas, separación en la fuente antes de que sean trasladadas al botadero y así reducir la cantidad de toneladas depositadas allí. Incluso recomiendan fortalecer a la Asociación Macarena Verde de Reciclaje – Asomaver.
  5. Desarrollar un programa de recuperación paisajística y social del área y las comunidades afectadas.

En medio de todo, la comunidad sigue a la espera de que se le de una solución a la problemática que hoy deja consecuencias a nivel ambiental y de salubridad

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