“Wilmar Barbosa entre los tres mejores alcaldes del país”, es el titular mas reciente de uno de los medios de información locales en la capital del Meta. Según el mentado articulo, el mandatario de la capital llanera ocupo el tercer puesto entre los más de 418 mandatarios del país, “gracias a su gestión y buena labor realizada en la capital del Meta en materia de prevención vial”.

¡Claro que creo en dicho artículo! y más aún en dicho premio; hombre, pero ¿Cómo no va a bajar la accidentalidad? si ya ni siquiera hay vías en la capital, las que no están rotas están deshabilitadas, y no vayamos tan lejos, veamos internamente cómo funciona el recaudo externo en temas de movilidad, por ejemplo; se supone que un ingreso que debería direccionarse al tema de prevención vial (recaudo externo) era entregado a un tercero a cambio de… ¿A cambio de qué?, pues de nada, porque presuntamente el privado se quedaba con el recaudo externo sin ejecutar ninguna de las cuatro acciones que enmarca el Código Nacional de Tránsito en su artículo 160, y que se supone debería ejecutar para ganarse esa plática. ¡Veee que raro! Cumplió en temas de prevención vial sin siquiera haber invertido dineros que legalmente estaban destinados a dicho concepto; ¡Qué buen alcalde! Cumple metas sin invertir plata.

Pero dejémoslo allí. Veamos otro tema; los reguladores viales de la ciudad, servidores públicos que son algo así como agentes de tránsito que no ponen multas, no tienen autoridad y visten de azul con blanco, pero quienes sí tienen que cumplir con todas las obligatoriedades que la Ley les impone, ¡ah! pero no tienen derecho a prestaciones de Ley, eso no es importante. Ellos y ellas ayudaron a mejorar en temas de prevención vial, claro que sí, pero ¿A costa de qué? ah bueno sí, a costa de un presunto trato digno; “Si no apoyas nuestras decisiones te vas”.

No sé ustedes, pero a mí me parece muy lógico y merecido dicho premio. Más aún si evaluamos la integralidad de la ciudad que a corte de diciembre de 2019 se encuentra en excelentes condiciones; no tiene agua a causa de daños técnicos en la línea de aducción del acueducto municipal, la malla vial está totalmente rota, los semáforos no funcionan, la infraestructura de los colegios sigue embolatada en licitaciones amañadas, el PAE posiblemente ha sido uno de los peores del país, los centros vida dan vergüenza, están privatizando el alumbrado de la ciudad sin garantías para la comunidad, pretenden vender el terminal de transportes que era público en un 51%, prorrogan zonas azules frente a un consorcio que ni siquiera garantiza prestaciones sociales a sus “colaboradores” pero sí se queda con un 80% y se dedica únicamente a explotar el espacio público, los colegios de jornada única ni siquiera tienen comedor escolar para los almuerzos de los niños/as. Como administrador presuntamente se pasa por la galleta el POT cuando le conviene (vía Zuria -las Mercedes), Villavicencio es posiblemente la capital nacional de los asentamientos humanos; orilla a nuestros/as deportistas de alto rendimiento a migrar a otras ciudades dónde sí tengan el apoyo necesario para sostener su carrera deportiva.

No tiene ningún tipo de museo, no hay facultad de ciencias humanas o sociales, nuestro presidente y una familia adinerada se lo pasaron por la galleta con la “solución” de la vía Bogotá-Villavicencio y su famoso km 58, y para cerrar con broche de oro; entrega la ciudad con un probable 200% de deuda pública frente a la que tenía hace 4 años… Definitivamente es un premio muy merecido… Felicidades a nuestro señor alcalde, que lo disfrute, ya que los de a pie no podemos.

 

*Opinión y responsabilidad del autor de la columna, más no de El Cuarto Mosquetero, medio de comunicación alternativo y popular que se propone servir a las comunidades y movimientos sociales en el Meta y Colombia.

Abogada en formación, activista social en lucha por la autogestión comunitaria del agua, y procesos de construcción de justicia social comunitaria