Erase una vez un pequeño pueblo de Santander en el que había un niño David que no se comía las verduras que su mamá le preparaba, prefería la comida chatarra. Por eso se enfermó de colesterol.

Su amigo, Santiago, se alimentaba generalmente de papaya y mango, que eran alimentos saludables, pero al igual que David, no le gustaba comer verduras, entonces se enfermó de gastritis.

Al vecino de Santiago, don Matías, le encantaba la Pony Malta, todos los días se bebía una. Ya se había enfermado antes por eso, pero no hizo caso a las recomendaciones del médico y se volvió a enfermar.

En general, muchos de los habitantes del pueblo se enfermaban muchas veces por no comer frutas y verduras de manera balanceada.

Yuly, la hija de don Matias, viajó a Bogotá para encontrar una medicina para su padre. Pensó que la ciudad era muy grande y hermosa pero se dio cuenta que allá las enfermedades por mala alimentación eran mucho peor. Vio personas enfermas por diabetes, colesterol e incluso cáncer.

Entonces, no solo consiguió la medicina de su padre, sino que quiso concientizar a sus vecinos sobre la buena alimentación. Por eso hizo una reunión y les habló sobre las enfermedades que causan comer comida insana como hamburguesas, gaseosas y grasas.

Los pobladores entendieron la importancia de comer saludablemente y cambiaron sus hábitos alimenticios. De esta manera, en el pueblo, no se volvieron a enfermar por alimentarse mal y vivieron felices.

Por: Erika González, Stephany Duarte y Jency Jerez, reporteritas populares 2020.

En el municipio de El Peñón, Santander se empezó a trabajar durante éste año con un grupo de niños, niñas y jóvenes de la Escuela veredal de Cruces, para que así, también en la ruralidad, se estén formando reporteritos/as con habilidades de liderazgo, comunicativas y que se interesen por aportar desde sus saberes en la defensa del territorio y en construir territorios más justos y equitativos. El proceso de formación es dirigido allí por nuestra comunicadora Lina Álvarez.