En 2019, se registró en el país 64 asesinatos a líderes y lideresas ambientales. El 2020 no se mostró más alentador y por segunda vez consecutiva, Colombia sigue siendo el lugar más peligroso del mundo para la defensa del territorio.  

Según el informe anual de la ONG Global Witness, 227 líderes y lideresas ambientales fueron asesinados alrededor del mundo durante el 2020, 15 más que en 2019. Suramérica y Centroamérica son los lugares en los que se concentró la mayoría de estos crímenes, luego de Colombia, está México con 30 asesinatos y Filipinas con 29. Otras de las naciones afectadas son Brasil, Honduras y Guatemala.

Las cifras en el documento indican que el 71 % del total de las víctimas estaba trabajando para defender los bosques de la deforestación y el desarrollo industrial, labor esencial para aportar a frenar la crisis climática. En otros casos, el motivo fue estar desempeñando un trabajo como protector o protectora de áreas costeras, océanos y ríos.

Ese mismo dejó al descubierto, una vez más, que en nuestro país la defensa de los territorios puede resultar letal, pues en Colombia se registró la tercera parte de los asesinatos cometidos a nivel mundial, con 65 personas víctimas. La región con más casos fue Cauca, con veinte, seguida de Chocó, con ocho, y Norte de Santander, con siete.

En el caso de Colombia, las actividades que desempeñaban las víctimas, se distribuyen así: 41 líderes y lideresas trabajaban en la protección de la tierra. Posteriormente está la sustitución de cultivos ilegales, con 17 casos; oposición a la agroindustria, con tres; oposición a las actividades mineras y extractivas; con tres, y uno que se oponía a la construcción de carreteras e infraestructura.

Además, de acuerdo con el informe, los grupos paramilitares y criminales han aumentado su control territorial haciendo uso de la violencia contra las comunidades rurales, donde la acción estatal es prácticamente nula. La pandemia, contrario a lo que se pensaría, empeoró la situación en todo el país, pues el aislamiento obligatorio llevó a que las y los defensores fueran más fácilmente ubicables en sus residencias y posteriormente asesinados. Como si fuera poco, el Gobierno redujo las medidas de protección.

Esta lista se suma a la de 114 líderes y lideresas sociales, así como también defensores de derechos humanos asesinados durante este año y 1.229 desde que se firmó el Acuerdo de Paz.