Este miércoles 23 de junio, el presidente húngaro, János Áder, firmó una ley que prohíbe en el país europeo hablar a menores sobre la homosexualidad en los colegios y medios de comunicación, lo que ha generado tensiones entre Hungría y la Unión Europea (UE).

La ley, que ya había sido aprobada por el parlamento de Hungría el mes pasado con 157 votos a favor, fue impulsada por el Gobierno ultraconservador del primer ministro, Viktor Orbán que además de limitar información sobre la homosexualidad, prohíbe la reasignación de género a menores de 18 años. La decisión ha sido tomada como homofóbica por parte de la oposición.

Esta prohibición está dentro de un paquete legislativo que incluye medidas de protección de menores contra el abuso pedófilo como la creación de una base de datos de personas condenadas por pederastia accesible al público, o la prohibición de que ejerzan determinadas profesiones. Sin embargo, organizaciones de Derechos Humanos y activistas de la población LGBTI, han mostrado un desacuerdo extremo por el hecho de que ambas cuestiones sean relacionadas.

Indignación colectiva contra la nueva normativa

Colectivos y organizaciones de la población diversa también denunciaron que la pedofilia no está siendo definida correctamente y se está usando para limitar los derechos de las personas LGBTI. Más de 5.000 ciudadanos y ciudadanas húngaras se movilizaron en Budapest contra esta iniciativa un día antes de la aprobación en el parlamento. 

Además de la manifestación en el país, la ley ha generado críticas dentro y fuera de Hungría, tanto así que hasta el momento más de 130.000 húngaros y húngaras han firmado una petición pidiendo que se anule esta decisión.

En cuanto a la votación para aprobar esta ley en el parlamento, los partidos de oposición decidieron no participar, a excepción del partido de extrema derecha Jobbik, también contrario a Orbán, pero que votó a favor por estar de acuerdo con esa normativa. Pero la ley logró ser aprobada gracias al partido del gobierno, Fidezs que controla 157 de los 199 diputados de la Asamblea Nacional.

Fidezs es un partido conservador, religioso y de ultraderecha, que ya ha aprobado varias leyes que afectan los derechos de la población LGTBI. De hecho, el año pasado aprobó una ley que prohíbe adoptar a parejas del mismo sexo y que impide a las personas trans registrar oficialmente su cambio de sexo.

“La pornografía y los contenidos que representen la sexualidad o promuevan la desviación de la identidad de género, la reasignación de sexo y la homosexualidad no deben ser accesibles a menores de 18 años”, se lee en un apartado de la ley. En la práctica, la normativa implica que programas educativos que traten temas sobre minorías sexuales y de género, o anuncios publicitarios en esa línea, ya no estarán autorizados.

Incluso, libros como la antología de cuentos El país de las maravillas es para todos -que reivindicaba la igualdad entre personas con orientaciones sexuales diversas-, podrían ser prohibidos en las escuelas. Como si fuera poco, un canal de televisión comercial, RTL Klub Hungría, afirmó que con esta nueva ley, películas como Bridget Jones, Harry Potter o Billy Elliot, no serán aptas para los menores porque aluden a la homosexualidad. El gobierno creará un registro con las personas que incumplan la nueva normativa y podrían ser condenadas con hasta 20 años de cárcel.

Por su parte, el presidente Áder sostuvo en un comunicado, que la ley no contiene ninguna disposición que determine cómo tiene que vivir un mayor de edad y no hiere el derecho al respeto de la vida privada, determinado en la Constitución.

Pronunciamiento de países de la Unión Europea 

Ante la aprobación de dicha ley, Bélgica, Países Bajos y Luxemburgo lanzaron una declaración a la que se unieron otros diez países criticando la restricción de los derechos de las y los LGBTI, por lo que pidieron a la Comisión Europea que haga uso de “todas las herramientas” para garantizar el respeto de los derechos de todos los ciudadanos y ciudadanas de la Unión Europea. 

“Expresamos nuestra grave preocupación por la adopción por parte del Parlamento húngaro de enmiendas que discriminan a las personas LGBTIQ y violan el derecho a la libertad de expresión con el pretexto de proteger a los niños”, expresaron los países, que fueron respaldados por España, Dinamarca, Estonia, Finlandia, Francia, Alemania, Irlanda, Lituania, Suecia y Letonia.

La Eurocopa como escenario de manifestación contra esta ley en Hungría

La polémica provocada por esta ley ha saltado a las canchas donde se lleva a cabo la Eurocopa. Durante el partido entre Alemania y Hungría, varios fueron los actos de protesta en contra de esta normativa. En el estadio Allianz Arena en Múnich -donde se jugó este miércoles el partido- se vieron varias personas portando indumentaria con los colores de la bandera LGBTI. 

Inicialmente se había propuesto que el estadio estuviera iluminado con los colores del arco iris, pero la UEFA se negó argumentando que es una “una organización políticamente y religiosamente neutra”, explicó en un comunicado. “Dado el contexto político de esta petición -un mensaje sobre una decisión tomada por el Parlamento nacional húngaro-, la UEFA debe rechazar esa petición”, agregó. Ante esta negativa, el Gobierno local decidió iluminar el resto de sus edificaciones públicas con estos colores. 

Pero esto no fue todo. Un activista saltó de las gradas a la cancha sosteniendo una gran bandera LGBTI durante el himno de Hungría, antes de ser detenido por la seguridad. El joven corrió por delante de los jugadores de los equipos del partido que estaban formados para escuchar los himnos.

Al final, el partido terminó en empate. Mientras que Alemania pasó a octavos de final, Hungría quedó eliminada de la Eurocopa con dos puntos, hecho que reforzó la protesta contra el país magiar.