Por: Juan Melgarejo

Contrario a su consigna de ¡volver al pasado no es una opción!, Juan Guillermo Zuluaga gobernador del Meta, parece empeñado en retornar al pasado. Criminalizar a los campesinos y a las organizaciones defensoras de derechos humanos del sur del Meta se convirtió en política de su gobierno. Resulta mediocre considerar que la problemática de la siembra de coca y la deforestación se reduce a campesinos coaccionados por la disidencia de Gentil Duarte, al igual que creer que con la presencia del Ejército se solucionara dicha problemática.

En una entrevista a la revista Semana, Zuluaga relacionó la deforestación en la región con el aumento de la siembra de coca, sin embargo un estudio científico publicado por la Universidad del Rosario y la Universidad de Stanford llamado End of conflict deforestation: Evidence from Colombia’s peace agreement (2011-2017), se sustenta claramente que la deforestación obedece a diversos actores económicos, quienes estarían aprovechando la salida de las FARC de estos territorios y la llegada del Ejercito que les estarían brindando protección, ya que en dicha investigación se evidenciaría que: “la deforestación es mayor en municipios ex FARC cercanos a bases militares, la deforestación masiva se ha incrementado más que la fragmentad y la deforestación no es mayor en municipios ex FARC actos para coca” .

Ante esta lógica queda claro que los campesinos no son los únicos ni los más responsables de la deforestación, lo que implicaría que las acciones tomadas por Zuluaga no son las indicadas para combatir dicho flagelo. Es necesario que Zuluaga comprenda que está ante una problemática social, producto del abandono del Estado, la falta planificación en los proyectos que llegan a estos territorios, que más que convertirse en alternativa de desarrollo se han convertido en desestimulo para la transición a economías licitas, además de la militarización, persecución, estigmatización y asesinado de líderes sociales. Lo cual ha generado deterioro en el tejido social y desconfianza en las instituciones, convirtiéndose todo esto en los obstáculos principales para abordar dicha problemática.

Estos obstáculos se superarán en la medida que los diálogos entre los diferentes actores fluyan, algo que parece claro para las organizaciones campesinas quienes han sido reiterativas en la solicitud de la instalación de una mesa de trabajo con las diferentes autoridades, solicitud que no ha recibido eco en el gobierno de Zuluaga quien parece empecinado en mantener cerrada dicha posibilidad, según él por las presiones que ejercen grupos armados sobre estas comunidades.

El dialogo es el único mecanismo que puede generar una acción a seguir por las diferentes autoridades que debe iniciar con la evaluación de los fracasos de las intervenciones estatales en estos territorios, fracasos conocidos por parte de Zuluaga quien en citada entrevista reconoce la falta de confianza en las instituciones por parte de los campesinos, además hace reparos a programas como Visión Amazonia, que a pesar de haber recibido más de 52 millones de dólares de cooperación internacional no ha logrado mayores resultados frente a la deforestación y al Programa Nacional Integral de Sustitución de Cultivos de Uso Ilícito – PNIS el cual según él le ha incumplido a los campesinos.

Con el conocimiento de Zuluaga sobre la situación, se esperaría que este hubiese planteado programas específicos para afrontar las problemáticas que aquejan al sur del Meta, pero no es así, ninguna alternativa quedó planteada en el Plan de Desarrollo Departamental. Pero sí llama la atención la aprobación de un proyecto agropecuario que no cuenta con mayor rigor técnico, en el cual se piensa invertir recursos en un colegio agropecuario para la implementación de ocho sistemas demostrativos agropecuarios para su adopción en diferentes municipios del departamento, proyecto que recurre al antiguo modelo de trasferencia de tecnologías que ha sido un fracaso en el pasado, el cual consistía en replicar sistemas productivos agropecuarios en condiciones agroambientales diferentes a la de estudio, en espera de los mismos resultado.

Zuluaga no puede eludir su responsabilidad por el destino de las familias del sur del Meta, si realmente le preocupa la situación de estos territorios que han sufrido los desmanes del conflicto armado y del abandono del Estado, debe abrir el dialogo y plantear alternativas claras respecto a cómo va a articular la Gobernación con los Centros Provinciales y Cormacarena para contribuir en la materialización de los Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial – PDETs y el PNIS; o de lo contrario su política terminara por convertir al sur del Meta en otro Catatumbo.

*Juan Manuel Melgarejo. Ingeniero Agrónomo, candidato a Maestría en Estudios de Desarrollo Local. Defensor del Proceso de Paz y de los derechos de las comunidades campesinas

Referencias:

1.https://sostenibilidad.semana.com/impacto/articulo/mafias-pagan-5-millones-de-pesos-por-hectarea-deforestada-en-el-meta/52683
2.https://repository.urosario.edu.co/bitstream/handle/10336/18839/dt226.pdf?sequence=3&isAllowed=y
3.https://lasillavacia.com/silla-academica/universidad-del-rosario/son-las-vacas-no-coca-como-dice-gobierno-72409
4.https://es.scribd.com/document/415617038/End-Of-Conflict-Deforestation-Evidence-From-Colombian-s-Peace-Agreement