
Salud mental: los impactos de las mujeres que viven con cáncer
Cada 04 de febrero se conmemora el Día Mundial contra el Cáncer, una fecha que busca crear conciencia sobre esta enfermedad y promover su prevención, detección temprana y tratamiento. Sin embargo, cuando se habla de avances, la salud mental -especialmente la de las mujeres- sigue siendo una deuda pendiente.
Durante décadas, el cáncer se estudió desde un cuerpo “neutral” que en realidad era masculino. Hablar de la enfermedad en las mujeres -más allá de lo reproductivo- es un logro reciente y aún incompleto. Hasta la década de 1990, esencialmente toda la investigación en salud se realizaba exclusivamente o predominantemente en hombres y por hombres. Esto ha generado un sesgo de género sistemático que ha retrasado diagnósticos y tratamientos eficaces para ellas.
La salud mental empieza a tomar relevancia
Si estas falencias son evidentes en la salud física, en la mental el panorama es aún más crítico. En Colombia, los datos sobre el impacto emocional del cáncer en mujeres muestran una realidad preocupante, pues el golpe psicológico suele ser tan profundo como el físico. El cáncer de mama, por ejemplo, es el de mayor incidencia para ellas en el país y su diagnóstico afecta a cerca del 50 % de las pacientes.
Históricamente, el tratamiento del cáncer se centró casi exclusivamente en el cuerpo. Sin embargo, durante los últimos años se ha reconocido la importancia del bienestar psicológico como parte integral del proceso. En Villavicencio, la fundación Juntos Acompañando Vidas trabaja con mujeres que atraviesan la enfermedad o son sobrevivientes, creando espacios seguros donde pueden hablar sin temor, sin juicios y sin la presión constante de mostrarse fuertes.
La fundación es liderada por la psicóloga Andrea Agudelo quien, desde su trabajo, ha encontrado que “los impactos emocionales más frecuentes son el miedo constante a la recaída, la ansiedad, la tristeza profunda y, en muchos casos, síntomas depresivos. Incluso cuando el tratamiento ha terminado, muchas mujeres sienten que el cáncer no se va del todo, permanece como una amenaza silenciosa”, mencionó.
Además, señala que en las mujeres aparece una carga emocional asociada a la culpa y al silencio: muchas callan su dolor porque sienten que ya “deberían estar bien” o porque priorizan el bienestar emocional de sus familias por encima del propio.
“Somos pioneros en la región y nos es una tarea fácil pues aquí se pone a prueba nuestra resiliencia y las redes de apoyo”, como amigos/as ,compañeros/as y otros/as profesionales que se suman a esta causa, afirmó Agudelo. Aun con las limitaciones, la fundación se ha mantenido firme con su objetivo de acompañar no solo el proceso de la enfermedad, sino también las heridas que quedan después, visibilizando que la sanación no es solo física, sino también emocional y social.
Una fecha de emociones ambivalentes
Cada 04 de febrero se conmemora el Día Mundial contra el Cáncer para aumentar la conciencia, fomentar la prevención, detección temprana y mejorar la atención de las y los pacientes a nivel mundial. Promovida por la Unión para el Control Internacional del Cáncer (UICC) y la Organización Panamericana de Salud (OPS), que hace parte de la Organización de la Salud (OMS), busca reducir las muertes prevenibles y cerrar las brechas de atención. Sin embargo, para quienes han vivido la enfermedad, la fecha puede despertar emociones contradictorias.
“Emergen muchas emociones ambivalentes en estas mujeres y sus familias, que deciden acompañarlas en este proceso. Muchas mujeres reviven el diagnóstico, las pérdidas, los cambios corporales y las batallas internas que nadie vio. Estas fechas también pueden intensificar el sentimiento de ‘haber sobrevivido, pero no sentirse completamente bien’”, explicó Agudelo.
Aun así, reconoció que este tipo de fechas son importantes para seguir tejiendo en pro de la salud mental de las mujeres de la región.
Una imagen que duele
El cáncer, dice, transforma la identidad. Muchas mujeres dejan de reconocerse en el espejo, no solo por los cambios físicos, sino por todo lo que el cuerpo ha atravesado. El cuerpo, aunque único, puede pasar de ser un aliado a convertirse en un lugar de tristeza, miedo, desconfianza o incluso enojo.
Según la Asociación Española Contra el Cáncer, el cáncer de mama provoca un impacto psicológico en cerca del 50 % de las mujeres, debido a las alteraciones en la imagen corporal. Hasta el 55 % de las pacientes presenta distorsiones en la percepción de su cuerpo tras los tratamientos quirúrgicos, y alrededor del 60 % experimenta sintomatología depresiva.
No obstante, “con el tiempo, algunas logran resignificar su cuerpo como un cuerpo resiliente, fuerte y sobreviviente, pero este proceso no es automático; requiere acompañamiento emocional y validación”, dice Agudelo.
Finalmente, el mensaje que envía a las mujeres que han atravesado es que: “su dolor es válido, que no están exagerando y que no tienen que cargar solas con todo lo que sienten. Pedir ayuda no les quita fuerza a su historia; la honra. Sanar es permitirse hablar, llorar y ser acompañada, buscar el equilibrio en su salud física y mental es una parte del proceso”.
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