Isabel, o Cattleya, como se ha dado a conocer por sus seguidores, plasma su arte en una pantalla que considera su lienzo. Desde allí inicia la idea pura, libre y lista para concebirse y mostrarse a los ojos del mundo, porque esta artista se propone a traspasar fronteras con su arte.  

Isabel Quintero nació en Villavicencio, pero los primeros años de su vida, habitó en zonas rurales como Pompeya Bajo y el municipio de San Carlos de Guaroa. Recuerda haber recorrido otros sitios, pero no afirma cuales, pues las memorias se le quedaron estancadas en esas épocas de la infancia. 

El trabajo de sus padres como administradores de fincas, implicó un ir y venir en su infancia, que estuvo rodeada de naturaleza y animales. Ahora está inmersa en la selva de cemento del casco urbano, pero tiene varios familiares en el campo a los que visita cada tanto, y donde puede permitirse traer de regreso esos recuerdos de su niñez en medio de extensos pastizales.

“Recuerdo que a los 4 o 5 años, mi papá se levantaba a ordeñar las vacas y me daba un vaso de leche calientita -recién se entera de que eso no es algo bueno, pues se puede generar una intoxicación alimentaria-. También lo recuerdo haciendo cuajada y montando caballo. Incluso me llevaba en yegua al colegio de la vereda”. 

Isabel Quintero. Ilustración sobre fotografía.
Foto: Tomada de @cattleyacreativa

El arte estuvo siempre presente en su vida, lo considera una habilidad heredada de su padre, quien desde muy joven desarrolló un gusto y talento por el dibujo y la música. “Mi papá no pudo lograr muchas de las metas que tenía como artista pero tiene muchos talentos, canta y dibuja muy bien, a él le apasionan estas áreas del arte, y me las inculcó desde muy pequeña”. 

De hecho, tan pronto su papá vio que podía tomar un lápiz, empezó a comprarle cuadernos, colores y pintura por cantidades. El canto también lo desarrolló y logró destacar en concursos escolares. Incluso participó en un show de talentos televisivo, pero la extenuante disciplina y anticipación le jugaron una mala pasada. “Cuando tenía 10 años, mi papá me inscribió en Factor XS, y yo de lo emocionada que estaba, ensayé mucho los días antes de presentarme y cuando llegó el gran día, tenía la voz muy mala y fue todo un fracaso”. 

Pero esa experiencia no le impidió seguir sumergida en notas y melodías. Cuando la Fundación Nacional Batuta llegó a su barrio para establecer una sede, Isabel no dudó en entrar a estudiar percusión. Tras unos años, la invitaron a continuar su formación en las oficinas principales de la organización en el Meta, donde empezó a estudiar canto y se unió al coro. 

Fue una época llena de recuerdos gratos en la que se soñó siendo cantante a nivel profesional. Anhelo que se estancó en la ya realidad común de muchos jóvenes del país: falta de oportunidades. En Villavicencio no existía la música dentro de la oferta académica, y tomar ese camino como proyecto de vida, a la larga, le resultó largo y complejo. “El canto lo dejo para mi como un momento de desahogo, de relajación. Quizá más adelante retome las clases y pueda verlo como algo que trascienda de un pasatiempo”. 

Rick de la serie animada Rick and Morty.
Foto: Tomada de @cattleyacreativa

Con todo y los obstáculos, el dibujo y la música nunca han dejado de ocupar espacios importantes de su vida. Tanto así que desde la secundaria, empezó a visionar el arte como forma de sustento, haciendo dibujos bajo encargo de sus compañeros/as para ocasiones especiales como cumpleaños o noviazgos. 

En el 2013, ingresó a la Universidad del Meta para realizar sus estudios en diseño gráfico. Fue entonces que tuvo la oportunidad de acercarse al dibujo de manera digital, empezando a ilustrar en Photoshop e Ilustrator, herramientas que le llevaron a descubrir su pasión por una obra que no cediera a los riesgos del lienzo o del papel que pueden extinguirse con facilidad, Isabel quería que sus obras pudieran perdurar en el tiempo. 

Por eso, el dibujo digital se convirtió en la labor que la acompañaría en definitiva y gracias a la cual creó una identidad con la que se ha ganado gran reconocimiento como una de las ilustradoras más destacadas del Meta. Muchos de sus amigos y seguidores la conocen como Cattleya Creativa, seudónimo que se atribuyó en referencia a la orquídea que representa la belleza de Colombia, porque a donde quiera que vaya, -y sueña llegar muy lejos-, quiere que su arte sea relacionado con sus raíces.   

Pero antes de darse a conocer, trabajó en la Universidad del Meta cuando cursaba su tercer semestre de diseño gráfico como asistente en el área de decanato de diseño. Allí realizaba diversas piezas gráficas a solicitud de las diferentes dependencias del plantel educativo. Después de un año y medio, se vinculó a una empresa de arquitectura creando piezas publicitarias y para redes sociales. También laboró en un periódico regional realizando la maquetación. 

Tras más de un año trabajando con prensa escrita, se lanzó al ruedo del emprendimiento y creó Kokoa, una empresa de diseños y estampados. Al mismo tiempo laboró para una compañía mexicana ubicada en Estados Unidos realizando piezas para redes sociales y apoyando el área de identidad corporativa. Pero por motivos de fuerza mayor, tuvo que declinar de continuar con su empresa y con sus jefes mexicanos, por lo que decidió buscar trabajo nuevamente. 

Fueron épocas complejas en las que se vio enfrentando la difícil situación económica que trae consigo el desempleo. Pero para su fortuna, una puerta llena de experiencias y un apoyo invaluable a su crecimiento personal y laboral, se cruzó en su camino. Se trata de Leo Bravo Consultores, una empresa llanera de marketing digital, con la que lleva más de dos años trabajando y gracias a la cual ha tenido la oportunidad de prestar sus servicios a reconocidas marcas como Villacentro, Cine Múltiplex, Fenalco, Taxi Ya, Empoderarte, Alianza Llanera, La Garza, Croydon, entre otras. 

Ilustración personalizada del fotógrafo Johannes Duque.
Foto: Tomada de @cattleyacreativa.

Aunque se siente cómoda con la creación de logos, imagen corporativa, y piezas gráficas y publicitarias con Leo Bravo Consultores, desde hace un año le ha dedicado más tiempo a su proyecto personal desde Cattleya Creativa, su marca como ilustradora y diseñadora. “Este año ha tomado gran fuerza en redes sociales. Es impresionante cómo pasé de recibir cada dos meses un encargo de ilustración, y ahora estos últimos meses he estado a tope de comisiones, y eso me ha hecho muy feliz”. 

Aun así, no deja de reconocer lo difícil de ser artista en una sociedad que no termina de entender el arte como un trabajo que como cualquier otro, requiere de una remuneración justa. “Me he topado con varios clientes que menosprecian mi trabajo”, cuestión que asegura, se ha dificultado con los avances tecnológicos. “Ahora hay aplicaciones que transforman una foto de una pintura, entonces hace que parezca que lo que los ilustradores hacemos es fácil”. 

Por eso sugiere educar a las personas para que valoren el arte. “Las personas no se dan cuenta pero las películas que ven, la música que escuchan, los libros que leen, todo eso es arte. ¿Qué sería de nosotros sin música, sin pintura, sin ilustraciones, sin literatura?”. 

No obstante, reconoce que la mayoría de sus clientes han valorado su trabajo y retribuido justamente su talento. Estas personas le hacen mantener la fe en su proyecto de vida, y la han impulsado a seguir creciendo en su marca personal. Actualmente está trabajando en la apertura de la tienda virtual de Cattleya Creativa, dentro de la que sueña abrir una línea de ropa con sus diseños estampados. También se visiona volviendo a la academia para estudiar artes plásticas, animación y por supuesto, música. 

Las y los artistas se caracterizan por una sensibilidad incalculable e inexplicable. Son un puente entre lo invisible y lo sensible, por eso, trabajar por la sociedad también está dentro de los planes de esta ilustradora, quien en algún momento de su vida sueña con crear una iniciativa animalista o una fundación que ayude a poblaciones vulnerables.

Comunicadora social y periodista, con experiencia en prensa escrita, comunicación institucional y trabajo con comunidades vulnerables desde el enfoque de la participación política, defensa del territorio y comunicación para el cambio social.