En el retén yo iba caminando y se me acerca una camioneta, que “niña”, que “venga móntese”, que “¿pa donde va?”. Y yo: “No, no, no; ya llegué, muchas gracias, muchas gracias”. “No, venga, venga yo la llevo”. Cuando menos pensé fue que se bajó ese tipo de esa camioneta, me arrinconó y me puso un arma en la cabeza, ay [miedo] Dios mío, bueno. Entonces, yo forcejeé con él y bueno, que tal, y pum!, me pegó un cachazo y yo caí al piso. Se me tiró encima [..] y abusó sexualmente […], me amenazó, me dijo que él era un paramilitar que conocía a mi mamá, a mis hermanas, todo […], que, si yo me ponía a denunciar o algo, me mataban a mí y a mi familia y se fue”. Relato de víctima de violencia sexual en el marco del conflicto armado y recogido por la Comisión de la Verdad y expuesto en el informe final.

Dentro de lo recogido por la Comisión de la Verdad están las violencias sexuales así como las violaciones sexuales, la esclavitud sexual, amenazas de violación, acoso, desnudo forzado y prácticas denigrantes así como las humillaciones de tipo sexual. Está práctica denigrante y que atenta contra la dignidad humana, ha sido ejercida a lo largo del conflicto por todos los grupos armados y, ante todo, en la mayoría de los casos, por hombres contra mujeres, especialmente entre escenarios: en capturas o detenciones, en acciones de control territorial o en contextos de operaciones y masacres.

La macabra lógica de la violencia sexual, parte de generar escenarios de control territorial, en los que, los cuerpos de las mujeres, se usan para generar poder sobre la vida y el cuerpo como arma para el control sobre la población y anular los liderazgos de las mujeres en las comunidades. En muchos casos la agresión sexual iba acompañada de otras formas de violencia, como mutilaciones y heridas sobre los cuerpos. De otra parte, una de las formas de usar el cuerpo de la mujer como instrumento de control sobre la población, fue el de realizar violaciones públicas.

“Había una muchacha que era novia de un comandante o mujer de un comandante [de las FARC-EP] y que la amarraron en plena plaza, desnuda, y que le quitaron los senos para sembrar el terror en la región”. Relato de violencia narrado por un poblador, ocurrido en Vistahermosa, Meta y cometido por paramilitares.

En cuanto a las FARC, las violencias sexuales cometidas por este grupo armado se encuentran: la anticoncepción forzada, esterilización forzada y aborto forzado. Al interior de esta organización existieron normas para evitar y castigar la violencia sexual, a pesar de esto, la Comisión de la Verdad encontró testimonios de agresiones sexuales intrafilas y perpetradas a mujeres de diferentes comunidades. Este grupo guerrillero estableció el aborto para las combatientes sin importar las consecuencias físicas y psicológicas para las mujeres.

Para los años 1978 y 1982 se encontró evidencia que la fuerza pública en el marco del Estatuto de Seguridad, cometió actos de violencia sexual, cuando se realizaron innumerables detenciones de civiles y que eran acusados de pertenecer a grupos guerrilleros.  Aunque, la Comisión encontró casos de hombres que sufrieron violencia sexual durante las mencionadas detenciones masivas y evidencias de mutilación de genitales.

Una vez más el subregistro es muy grande, las causas son las mismas que se han manifestado en otras notas y que recoge la comisión: miedo a represalias y uno adicional, el estigma social que acarrea la violación. De acuerdo a cifras del registro Único de Víctimas, unas 32.446 personas sufrieron actos contra la libertad y la integridad sexual. Las mujeres adultas y las niñas representan la mayoría de los casos, con un 92% del total de las víctimas. Además, un porcentaje muy amplio de estos hechos ocurrió en las zonas rurales del país. De acuerdo a estas cifras, entre los años 1997 y 2005 se presentó el mayor pico de casos de violencia sexual.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Comunicador social, periodista y escritor ibaguereño, pero formado en los Llanos Orientales. Es el autor de una serie de cuentos y relatos que dan un acercamiento a la cosmovisión del autor en el realismo. Además, es el autor de la novela El Susurro de las Tripas, el primer intento para la construcción de un universo literario inspirado y desarrollado en los Llanos Orientales.