En un bosque donde abunda el agua y la tierra fértil, habita un Gato el cual se distingue por ser bastante presumido, vestía con ropas finas y usaba joyas por montón. Su hogar era el más lujoso de todo el bosque, su mejor amigo era un Ratón, este bastante humilde, honrado y trabajador, vivía con su familia en un hogar modesto, pero con mucho amor.

El Gato por sus constantes lujos ya estaba sin riqueza y empezó a planear cómo conseguir más dinero, un día estando en uno de los eventos exclusivos al que los solían invitar, escuchó a un león decir que el famoso tesoro escondido del bosque solo se dejaba ver cuando el arcoíris brillaba con mayor intensidad. Al escuchar esto, se emocionó y vio la salida a su problema, a la mañana siguiente fue a buscar a su amigo el Ratón para proponerle que fueran a buscar el famoso tesoro escondido del que todos hablaban, su amigo lo escuchó y aceptó, así que esperaron a que llegara el día en donde el arcoíris brillaba con más esplendor.

El Gato y el Ratón emprendieron su viaje, encontraron trampas y peligros, los superaron y ¡oh sorpresa!  Al final de un pozo de agua cristalina, el reflejo de esté hermoso arcoíris termina y se ve parte de un baúl, lo sacan y dentro de éste, una gran cantidad de oro, lo dividen y Gato que, además era avaro, coge la mayor parte del oro pues según él había ingeniado el plan.

Gato se volvió loco con tanto oro, compró ropas de diseñador, joyas, zapatos lujosos; comió manjares hasta saciarse, bebió los mejores vinos, viajó por bosques y lugares desconocidos, mientras tanto Ratón hizo una mejor vivienda con buenos simientes, cumplió su sueño, sembró una tomatera orgánica en la cual empleó a muchos animales del bosque y sembró un gran número de árboles, generando empleo y con las ganancias que recibiría, sería más próspero en un futuro.

De pronto en aquel bosque de abundantes aguas cesaron las lluvias, y una fuerte sequía acabó con todo lo próspero y hermoso, los animales empezaron a morir de una extraña enfermedad, el Gato perdió todo lo que tenía, empezó a vender sus joyas, se dio cuenta que su ropa de diseñador y cantidad de zapatos no le servían de nada, pues en ese verano tan intenso los animales preferían agua y comida. Así, ya sin casi nada, empezó a buscar a sus amigos, los que lo acompañaban en abundancia, pero estos al darse cuenta que estaba sin nada de oro, le dieron  la espalda;  no estaban ahí  para tenderle la mano, ni  un plato de comida le brindaron.

Mientras tanto Ratón gracias a sus ahorros, a su diverso bosque y a su cultivo  de tomate orgánico,  vivía tranquilo sin contratiempos. Gato hambriento, andrajoso y al ver su gran necesidad, recurrió al Ratón diciendo ¡ten misericordia de mí, amigo! Ratón sintió lastima de aquel pobre Gato y le ayudó, pero advirtiéndole que sería por un corto tiempo hasta que regresaran las lluvias y volviera la calma al bosque. Ambos empezarían a trabajar en su tomatera, Gato en agradecimiento le ayudó a implementar riegos para que sus cultivos no se secaran y también no perdieran el empleo aquellos animales que trabajaban allí.

Además, promocionó los tomates del Señor Ratón por las redes sociales del bosque, haciéndose muy populares y conocidos por toda la región por no tener químicos, no generar un impacto negativo en el gran bosque y parte de las ganancias se iban para seguir haciendo crecer el bosque diverso, pues todos estos conocimientos los había adquirido en sus múltiples viajes.

Gato aprendió que la vanidad y el orgullo no son buenas consejeras, que son pocos los amigos que están en la buenas y en las malas y que se debe ahorrar para los tiempos difíciles.  “La vida te guarda sorpresas, conoces el hoy pero no el mañana”.

FIN

Reporterita: Laura Sofía Zamora

Si quieres conocer más estos relatos, puedes descargar Cuentos del Bosque, una recopilación de historias creadas por nuestros y nuestras reporteritas populares en Villavicencio y Acacías en el Meta, y El Peñón en Santander, quienes desde la comunicación vienen aprendiendo sobre el cuidado de la naturaleza y el derecho a una alimentación y nutrición adecuada.

En el municipio de El Peñón, Santander se empezó a trabajar durante éste año con un grupo de niños, niñas y jóvenes de la Escuela veredal de Cruces, para que así, también en la ruralidad, se estén formando reporteritos/as con habilidades de liderazgo, comunicativas y que se interesen por aportar desde sus saberes en la defensa del territorio y en construir territorios más justos y equitativos. El proceso de formación es dirigido allí por nuestra comunicadora Lina Álvarez.