
Denuncian negligencia médica en la Clínica Primavera de Villavicencio
Andrés David Montero completa 12 días hospitalizado sin que, según denuncia su familia, reciba la atención especializada que requiere.
“Son pañitos de agua tibia lo que le están haciendo a mi hijo”, dice con angustia la mamá del joven, trabajador de oficios varios en construcción y conductor, oriundo de La Macarena.
Todo comenzó en el municipio, donde fue atendido el 22 de marzo, suturado y enviado de regreso a casa. Sin embargo, en pocos días su estado se agravó. La familia asegura que no lograron conseguir una inyección formulada y, ante el empeoramiento, el domingo fue trasladado en avioneta ambulancia a Villavicencio, a Clínica Primavera.
Desde entonces, denuncian que la herida sigue sangrando de forma abundante: “Bota sangre a chorros por la sutura; con cualquier movimiento o al quitarle la venda vuelve a sangrar”. También afirman que ha perdido mucha sangre, luce pálido y amarillo, y que aún no ha recibido transfusión.
“Son pañitos de agua tibia lo que le están haciendo a mi hijo”, dice con angustia la mamá del joven, trabajador de oficios varios en construcción y conductor, oriundo de La Macarena.
Todo comenzó en el municipio, donde fue atendido el 22 de marzo, suturado y enviado de regreso a casa. Sin embargo, en pocos días su estado se agravó. La familia asegura que no lograron conseguir una inyección formulada y, ante el empeoramiento, el domingo fue trasladado en avioneta ambulancia a Villavicencio, a Clínica Primavera.
Desde entonces, denuncian que la herida sigue sangrando de forma abundante: “Bota sangre a chorros por la sutura; con cualquier movimiento o al quitarle la venda vuelve a sangrar”. También afirman que ha perdido mucha sangre, luce pálido y amarillo, y que aún no ha recibido transfusión.

Aunque el sábado 04 de abril le practicaron un lavado quirúrgico, una resonancia programada después no pudo realizarse porque el sangrado persistía. Según relatan, durante la ronda médica les informaron que lo más adecuado sería remitirlo a un hospital de cuarto nivel, pero hasta ahora el traslado no se ha concretado.
La familia pide celeridad en la remisión y expresa temor por una posible complicación mayor: “Como mamá, la impotencia es mucha; hay miedo de perder el brazo por tanta demora”.
A la preocupación médica se suma la carga económica. Según su familia, permanecer en la ciudad implica gastos diarios en alimentación, transporte y otros insumos básicos. “Aquí todos los días se gasta plata. La comunidad nos ayudó, gracias a Dios nos hicieron una colecta, pero igual aquí se gasta mucho y lo que trajimos se va agotando con cada día que pasa”, señala su madre.
Lea también: Alerta sobre el deterioro de la situación humanitaria en Meta y Guaviare
La familia pide celeridad en la remisión y expresa temor por una posible complicación mayor: “Como mamá, la impotencia es mucha; hay miedo de perder el brazo por tanta demora”.
A la preocupación médica se suma la carga económica. Según su familia, permanecer en la ciudad implica gastos diarios en alimentación, transporte y otros insumos básicos. “Aquí todos los días se gasta plata. La comunidad nos ayudó, gracias a Dios nos hicieron una colecta, pero igual aquí se gasta mucho y lo que trajimos se va agotando con cada día que pasa”, señala su madre.
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