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Se aprueba creación de Zona de Reserva Campesina: La Guardiana del Chiribiquete

Después de un proceso que inició con la firma del Acuerdo Final de Paz en 2016, las comunidades del departamento del Guaviare han llevado un camino de luchas y resistencias que logró consolidar la Zona de Reserva Campesina La Guardiana del Chiribiquete. ¿Qué implicaciones tiene esto para el territorio?

Hoy, miércoles 26 de noviembre del 2025, el Consejo Directivo de la Agencia Nacional de Tierras conformado por 11 actores entre ellos los ministerios de Agricultura, Ambiente, Interior, Justicia, la Dirección Nacional de Planeación, entre otras instituciones y delegaciones de las comunidades, le dijeron SÍ a la consolidación de una nueva Zona de Reserva Campesina llamada La Guardiana del Chiribiquete que beneficiará a más de 4 500 campesinos y campesinas de 26 veredas de Calamar, Guaviare. 

Se trata de una figura de ordenamiento territorial cuyo objetivo es establecer unas reglas que faciliten, por un lado, la gobernanza campesina del territorio y por otro que las instituciones tengan en cuenta esa gobernanza campesina para hacer inversión pública. En este caso son 198.000 hectáreas y todo este territorio pertenece a Zona de Reserva Forestal de la Ley Segunda, una figura de ordenamiento territorial que nació en 1959 y establece usos restrictivos para la tierra, según Daniel Dueñas, asociado al Centro de Alternativas al Desarrollo –CEALDES-.
Foto: Lina Cubillos.

Un informe elaborado por el Proyecto de Monitoreo de la Amazonía Andina -MAAP, revela que en los últimos 10 años, el 60% de la deforestación en Colombia ha ocurrido en la Amazonía y que uno de los focos es el Parque Nacional Natural Serranía del Chiribiquete. Desde 2018, se han deforestado más de 7,100 hectáreas en este territorio. Entre 2024 y marzo de 2025 se estima que se perdieron 525 concentradas en el sector norte del parque. 

El estudio señala que entre las razones se encuentran “la expansión de caminos e infraestructura vial, la ganadería extensiva, la expansión de los pastizales, el acaparamiento de tierras y cultivos ilícitos (coca)”. Debido a estas problemáticas del territorio en Guaviare, las comunidades campesinas han luchado para impulsar la consolidación de la Zona de Reserva Campesina La Guardiana del Chiribiquete y así proteger el ambiente y su territorio.  

En la vereda Brisas del Itilla vive Alcira Martínez quien lidera la Asociación Apolitilla, conformada por 32 mujeres que trabajan en viveros, con pollos y gallinas ponedoras y producción porcina. Su participación en el proceso ha sido constante. “Deseamos salir adelante por nosotras mismas”, cuenta.

 “Llevamos más de seis años trabajando y apoyando el proceso de la conformación de la zona de reserva campesina para que el día de mañana nos tengan en cuenta en proyectos para mujeres, jóvenes y adultos mayores”, relata Alcira. Para ellas, este paso representa la posibilidad de fortalecer sus iniciativas productivas, mejorar vías y alimentos, y garantizar la conservación del territorio y el ambiente.
Foto: Lina Cubillos
La Audiencia Pública de socialización 

Uno de los pasos previos a esta consolidación fue una Audiencia Pública realizada en el municipio de Calamar el pasado sábado 25 de octubre. El espacio inició sobre las nueve de la mañana con la presencia de más de 700 personas entre campesinado e instituciones. El lugar estaba rodeado de motos, llenas de barro. 

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El cielo estaba despejado, de un azul intenso. Había pancartas de las veredas que acompañaron, junto con el lema “No hay selva sin campesinos ni campesinos sin selva”. Se decoró el espacio con semillas, racimos de plátano, mandarinas, piña, cacao, guama. Las personas llevaban una camiseta con el lema “Somos Zona de Reserva Campesina La Guardiana del Chiribiquete”, sumado a una ilustración con la imagen de un jaguar, una mujer campesina y una guacamaya.

Daniel explicó que esta audiencia es una prueba del “proceso organizativo y comunitario y se cumple con un paso administrativo que es muy importante: la socialización y la aprobación del plan de desarrollo sostenible de la Zona de Reserva Campesina”.
Foto: Lina Cubillos
Este plan de desarrollo fue co-construído con las comunidades campesinas desde hace más de un año y contiene, según Daniel, un aspecto clave: “la zonificación ambiental participativa y productiva, una herramienta con la que se espera que las instituciones y especialmente el sistema nacional ambiental, reconozcan que hay unas transformaciones en el paisaje y que el camino que se tiene que recorrer para alcanzar el proyecto de la conservación, se haga de un modo tal que esté sustentado en una profunda apropiación de las comunidades campesinas a través de acuerdos”. 

El trabajo desde las veredas

Una de las organizaciones que ha estado presente desde los inicios de la conformación de la zona de reserva campesina ha sido la Asociación de Campesinos y Trabajadores de la Región de los Ríos Unilla e Itilla del municipio de Calamar -Ascatrui-. José Diofanol Aguirre, el presidente explica que los pilares del plan de desarrollo sostenible para el trabajo desde las veredas y con las comunidades son: 

-Productividad agrícola y ganadera con enfoques regenerativos y amigables con el ambiente.

-Restauración ecológica y productiva.

-Equidad de género.

-Vinculación de jóvenes para evitar su salida del campo.

-Infraestructura básica: vías, electrificación, escuelas, vivienda digna.
Foto: Lina Cubillos
José Diáfanol destaca además que embajadas y organizaciones internacionales manifestaron su disposición a apoyar económicamente el plan. Y recuerda cómo nació esta apuesta: en 2017, tras los acuerdos de paz, las comunidades de la región quedaron desprotegidas mientras avanzaban programas como el PNIS, cuyos incumplimientos generaron desconfianza. Fue entonces cuando algunos líderes propusieron formar una asociación -Ascatrui- y avanzar hacia una Zona de Reserva Campesina dentro de la reserva forestal, idea que al inicio parecía inviable.

El panorama a nivel regional y nacional 

Las Zonas de Reserva Campesina se crearon en 1994, luego de protestas campesinas durante el gobierno de César Gaviria que dieron origen a la Ley 160. El objetivo era regular la ocupación de los predios de la nación conocidos como baldíos, incentivar la pequeña propiedad rural y conservar el ambiente y el territorio de la mano de las comunidades.

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Colombia pasó de tener siete a tener 21 zonas de reserva campesina durante el actual gobierno, que suman 1.594.000 hectáreas, de las cuales el 45% está cubierto por bosques, páramos o ciénagas. En 2024 se expidió el Decreto 1147, que dice que estos territorios deben proteger la biodiversidad por medio de prácticas agroecológicas, frenar la expansión de la frontera agrícola y mejorar la economía de las comunidades. 

Doris Rivera, delegada por el nodo oriente en la Asociación Nacional de Zonas de Reserva Campesina ANZORC, explica que para la conformación de una de estas territorialidades, “primero se reúne la organización madre de la zona, se hace una asamblea, luego se socializa vereda por vereda y se cuenta qué es y para qué sirve, se forma el Comité Impulsor, se presenta ante la ANT y ante la institucionalidad competente, se construye el plan de desarrollo, se hace la audiencia pública, se socializa y luego sale la resolución”. 
Foto: Lina Cubillos
Esta figura, dice la lideresa de ANZORC, “es la que ordena el territorio”. Cuenta también que se encuentran en este proceso de formalización y conformación en lugares como Lejanías, Puerto López y Puerto Gaitán en el Meta, en Casanare, Arauca y en el sur del Vichada, en Cumaribo. 

“Para el campesinado, la verdadera reforma agraria pueden ser las zonas de reserva campesina, porque tienen un plan de desarrollo autónomo realizado por los mismos campesinos y campesinas dependiendo de sus necesidades y porque el Gobierno Nacional hace inversión directa en el territorio”, concluye.

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