Como ya es de conocimiento de la ciudadanía, el día 21 de enero se retoman las marchas y las protestas en el país. Los jóvenes y quienes protestan en las calles piden paz y justicia, pues una de las razones por las que salen a las calles es para pedir la implementación total del Acuerdo de Paz, que como el tiempo lo ha demostrado, es un acuerdo por Colombia, no como lo decían los enemigos de la reconciliación al vociferar que, “se le estaba entregando el país a las Farc”.

Por otra parte, los jóvenes son quienes están saliendo a las calles a denunciar lo que el gobierno niega y no quiere ver: el asesinato sistemático de los líderes sociales y de los excombatientes de las Farc. También son quienes evidencian que nuestros territorios se están llenando de nuevo de paramilitares, que como bien sabemos, ha contado históricamente con el apoyo de la institucionalidad del Estado, de militares de altos mandos y de políticos de renombre.

Además, los estudiantes sobrepasan la virtud de los gobernantes porque no son egoístas. Hay quienes creen erróneamente que salir a las calles es divertido, pero no, hay que hacer un esfuerzo gigante por salir de sí mismo, por dejar su casa, por arriesgarse al peligro, a la criminalización, a la muerte, como fue el caso de Dylan, quien salió de su casa, rompiendo las barreras del egoísmo y nunca más regresó.

Los estudiantes son magnánimos frente a los gobernantes porque no actúan para que los vean, ni para que sean fotografiados por los medios de comunicación y así poder conseguir votos. No hacen lo que hace el Presidente, que se va hasta el Chocó, uno de los departamentos más olvidados de Colombia, a entregarle chocolaticos a los niños. (Hay muchos que dirán que no tiene nada de malo el gesto de Duque y que quienes lo atacan no conciben en él nada bueno, pero ese no es el caso. Al contrario, lo que se desea del Presidente es que asuma su dignidad como mandatario y les dé soluciones reales a los problemas de la gente. A mi abuelita no le quedaría mal a ir a repartir chocolates a los niños de Chocó, al Presidente sí, porque su gran responsabilidad es velar por el cumplimiento de los derechos de la ciudadanía y mucho más en lugares donde hay condiciones de pobreza extrema).

Finalmente, los estudiantes y quienes protestan son superiores a los gobernantes porque sueñan, es decir, porque creen que es posible tener un país en donde el patrimonio nacional sea para todos y no para unos pocos. Porque sueñan que todos podemos tener acceso a la educación, a la jubilación, al trabajo digno y sobre todas las cosas, a VIVIR.

 

*Opinión y responsabilidad del autor de la columna, más no de El Cuarto Mosquetero, medio de comunicación alternativo y popular que se propone servir a las comunidades y movimientos sociales en el Meta y Colombia.

Ha hecho estudios en Comunicación Social, así como maestría en Educación con énfasis en Desarrollo Humano. Ha trabajado como docente en Colombia y en Estados Unidos. Desde el año 2014 ha sido profesor de la Universidad Santo Tomás, sede Villavicencio, en donde ha laborado en el Instituto de Lenguas Extranjeras y en la Unidad de Humanidades y Formación Integral.