Kairós, dios menor de la mitología griega, dios del tiempo, pero no de un tiempo cronológico, cuantitativo ni secuencial. Kairós es el dios del tiempo crítico, de la oportunidad, del momento propicio: del instante para la transformación.

En la iconografía de este dios lo encontramos con alas en su espalda, también tiene alas en los pies. La parte posterior de la cabeza es calva, hacia delante sí tiene cabello; un mechón que se ve fuerte. Cuando Kairós se presenta, lo que se manifiesta no es otra cosa que el instante preciso, por tanto, hay que agarrársele por el mechón, sin vacilar, porque si no se le agarra, simplemente saldrá volando, y como no tiene cabello para agarrar desde la parte de atrás, sería imposible tomarlo, dado que ya no lo permitiría, sus cuatro alas lo llevarían lejos. En otras palabras, no se va el dios, se va la oportunidad, se va la ocasión perfecta.

Entonces, ¿cómo podríamos interpretar este momento histórico en el que estamos?, ¿cómo podríamos juzgar esta pandemia? Pues bien, sin lugar a duda, podríamos concluir que Kairós nos está visitando y que tenemos que agarrar su mechón, no dejarlo ir, es decir, saber que este período crítico es el indicado para que la humanidad tome un nuevo rumbo y para que intente reparar algunas cosas que no están bien en nuestra Casa Común.

Por ejemplo, este es el momento propicio para robustecer nuestros sistemas de salud, lo cual implica una infraestructura digna, no solo para los pacientes, sino para los trabajadores de la salud. Así como mejorar sus condiciones de trabajo. Cómo es posible que quienes trabajan en el cuidado de los otros sean los más descuidados; trabajan jornadas inagotables, pasan días sin dormir y además de eso, (en Colombia) muchos son tratados como lacayos de las Empresas Prestadoras de Salud. Por otra parte, las facultades de medicina se han de robustecer, no solo en número de estudiantes, sino también en laboratorios para la investigación.

De igual modo, esta puede ser la oportunidad para potenciar sistemas de producción que no destruyan la vida del planeta. A todos nos ha parecido muy difícil pasar el día con tapabocas, sentimos cierta asfixia y un deseo sin límites de respirar tranquilamente, pues bien, si seguimos contaminando el aire, la realidad de respirar en paz se convertirá en un sueño del pasado, aunque para muchos ya lo es: hemos visto fotografías de personas en diversos lugares del mundo en donde debido a la contaminación del aire no pueden respirar sin protección. Estamos a tiempo, pues esto ha sido consecuencia del descuido y el maltrato a la naturaleza en el afán de producción y de enriquecer a algunos.

El instante presente también puede ser una oportunidad para reestablecer lo comunitario, la producción en masa ha hecho que todo lo consigamos en supermercados de grandes cadenas. Qué tal si por sectores se organizarán pequeñas huertas, si se recuperara la vida de la comunidad. Al recuperar lazos comunitarios surgirán diálogos y la creatividad de los seres humanos para que las comunidades se fortalezcan y salgan de la pereza y el mutismo en el que vivimos hoy. No podemos permitir que después de esta crisis todo siga como antes, comunidades rotas y quebradas.

Finalmente, este puede ser el tiempo para reconocer cosas que olvidamos en este tiempo de la colonización de los deseos. Por ejemplo, recuperar el deseo de vivir plenamente. Reconocer en el otro un fin, y no un medio para la consecución de los planes. Disfrutar de la naturaleza, de la amistad, del encuentro con la otredad, pues por más tradicional que parezca, nunca un aparato tecnológico nos permitirá sentir la alegría de la vida, la intensidad del encuentro con el otro/a y la fuerza de la belleza de la naturaleza.

Ha hecho estudios en Comunicación Social, así como maestría en Educación con énfasis en Desarrollo Humano. Ha trabajado como docente en Colombia y en Estados Unidos. Desde el año 2014 ha sido profesor de la Universidad Santo Tomás, sede Villavicencio, en donde ha laborado en el Instituto de Lenguas Extranjeras y en la Unidad de Humanidades y Formación Integral.