Incendio del Palacio de Justicia en Tuluá ¿Un plan del Gobierno para declarar conmoción interior?

Las llamas ardían mientras se consumía la infraestructura del Palacio de Justicia en Tuluá, ubicado a 100 kilómetros de Cali, ciudad que se ha convertido en el corazón de las protestas del Paro Nacional y capital del Valle del Cauca. El hecho ocurrió la noche de este martes, 25 de mayo, en medio de las protestas que hoy completan 29 días. 

Ante el hecho se pronunció el alto consejero presidencial para la Seguridad Nacional, Rafael Guarín, quien afirmó que lo ocurrido no puede ser considerado un acto de protesta, “sino una acción terrorista con la que responden a la marcha del silencio y de repudio a la violencia”. 

Pero eso no fue todo, también se refirió a la población manifestante, asegurando que lo ocurrido en Tuluá es “otro acto “heroico” de la llamada primera línea: delincuentes organizados, entrenados y armados para destruir, aterrorizar, generar zozobra y miedo en la ciudadanía. Una sociedad unida contra la violencia es fundamental para frenar la barbarie”.

Y hasta señaló al senador Gustavo Petro, como el responsable de la conflagración. 

Entre tanto, en redes sociales desde sectores ciudadanos y políticos de oposición se expusieron motivos diferentes a los citados desde el Gobierno, que estarían tras el incendio del Palacio de Justicia. La mayoría concluyen que, con la conflagración se destruyeron expedientes de tierras y narcotráfico y se creó una excusa para declarar conmoción interior. Hasta compararon este hecho con el Decreto de Reichstag, una estrategia usada por Hitler para consolidar el régimen nazi, usando el incendio del edificio Reichstag en Berlín, como arma propagandística contra el comunismo y consiguiendo que se aprobase una ley que le permitió extender la persecución de seguidores de este partido por todo el país. La Policía capturó a Marinus Van Der Lubbe, un joven desempleado al que torturaron hasta que declaró ser el culpable del suceso y fue condenado a muerte meses después. Sin embargo, años más tarde se especuló que el autor real sería Herman Göring, un político, aviador y militar que se convirtió en el primero en la línea de sucesión del Tercer Reich. 

Incluso la Fundación Internacional de Derechos Humanos afirmó que las pruebas apuntan a que civiles armados habrían iniciado el incendio. 

Y hasta existe un video que muestra a civiles armados acompañados por integrantes de la Policía Nacional durante y luego del incendio. 

En medio de las manifestaciones, resultó muerto Camilo Arango, quien al parecer, fue abatido por agentes del Esmad. El joven llegó sin signos vitales al hospital de Tuluá. Camilo cursaba segundo semestre de derecho en la Unidad Central del Valle del Cauca, días antes había compartido un video de un caso de represión policial en su cuenta personal de Facebook con el mensaje: “¿Cuántos más tendrán que morir para lograr el cambio? ¿Cuántos más?”.

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Shirly Forero Garcés

Comunicadora social y periodista, con experiencia en prensa escrita, comunicación institucional y trabajo con comunidades vulnerables desde el enfoque de la participación política, defensa del territorio y comunicación para el cambio social.