“SE ACERCA EL INVIERNO”

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El mundo se ha visto envuelto por estos días en una oleada de publicidad y propaganda por el lanzamiento de la octava temporada de Game of Thrones o Juego de Tronos. Serie que sin lugar  a dudas llama la atención no solo por su gran equipo de trabajo sino también por los maravillosos escenarios donde se ha filmado y los increíbles efectos que posee. Pero nada despierta más el deseo de seguir cada uno de sus episodios como la trama y el desenlace de la constante pelea entre los reinos que la componen. Gobernantes que suben y caen y reinos que se levantan como los más poderosos o que sucumben ante la fuerza y tenacidad de invasores y adversarios.

En esta última temporada se evidencia el mayor riesgo que hasta el presente habían tenido los diferentes reinos al enfrentar un enemigo superior que todos ellos. “Se acerca el invierno” es el sugestivo mensaje que se da como augurio de una terrible lucha contra un temible enemigo, que amenaza con destruirlos a todos y sembrar la desolación y el exterminio en todos los reinos.

Por intrigante y emocionante que resulta la serie, hace parte únicamente del mundo del entretenimiento y de la ficción, cosa que en nada se puede comparar con la realidad de la vida  que nos ha tocado.

El invierno ha llegado hace mucho tiempo a nuestra hermosa patria, hablando en un sentido figurado: el invierno de la necesidad, a través de mandatarios que desde el poder en lugar de buscar generar prosperidad para todos han sumido a este país en una crisis casi irreversible.

Todos sabemos las grandes riquezas que posee nuestra tierra, pisos térmicos variados, diversidad de cultivos, topografías exuberantes, playas, páramos, nevados, cordilleras, montañas, ríos, aves, fauna, flora, etc. Un subsuelo explotado por su riqueza en hidrocarburos, minerales  y piedras preciosas. Nuestra cultura tan variada como su gente y tan luchadora, que a pesar de las circunstancias busca destacar con su folclor, música, arte, deportes e investigación.

Desafortunadamente, tanta hermosura se ve empañada por los elevados índices de corrupción, violencia, narcotráfico, pobreza extrema, analfabetismo, entre otros. El invierno hace mucho atenta contra los colombianos, arrecia cada día cristalizando sueños, ideales y felicidad. A pesar de ser un país tan rico, hay mucha pobreza seguido por males como la violencia y la muerte. Todo esto gracias a que se eligen y colocan en el poder a hombres que con promesas mentirosas y propuestas falsas, engañan periodo tras periodo a los electores que a conciencia o sin esta, los ubican en importantes cargos para que los opriman y aflijan con sus inequitativas formas de gobernar.

El invierno se ve en los servicios públicos que no son óptimos, en el servicio de salud pública que no es buena, en la educación pública que carece de recursos, en los tratados de libre comercio que matan la producción nacional, a campesinos y agricultores, pues no existen los incentivos y ayudas que la podrían catapultar a la competitividad económica y comercial con los países firmantes.

Estamos a la espera que un buen gobernante tome el poder y a través de proyectos de producción nacional, del fortalecimiento del campo y de la renegociación de los tratados para que haya mayores opciones para los colombianos, traiga una primavera de nuevas oportunidades, un renacer de la cultura y la ciencia, el germinar de generaciones ambientalistas y conservacionistas.

Estamos a la espera de que el bien venza el mal, donde el pueblo reciba por igual lo que le pertenece, donde los niños y jóvenes tengan derecho a soñar con un país lleno de paz y prosperidad en todos sus entornos.

*Opinión y responsabilidad del autor de la columna, más no de El Cuarto Mosquetero, medio de comunicación alternativo y popular que se propone servir a las comunidades y movimientos sociales en el Meta y Colombia.

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