JESÚS ABAD COLORADO, DESDE VILLAVICENCIO, NOS INVITA A VER CON LOS OJOS DEL CORAZÓN

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Fotografía: El Tiempo

Por: David Sáenz

Desde hace varias semanas, muchas personas de Villavicencio esperaban con curiosidad y alegría que llegara el 12 de septiembre, pues este día Jesús Abad Colorado estaría en la ciudad contando su experiencia como fotoperiodista en el marco del conflicto armado colombiano. El encuentro tuvo lugar en el auditorio mayor de la Universidad Santo Tomás.

El espacio estuvo liderado y organizado por la Red Alternativa para la Paz de Villavicencio. La primera parte del simposio se centró en algunas intervenciones de maestras de escuela que narraron sus experiencias de paz. Así mismo, jóvenes de la mencionada red contaron por qué y para qué le apuestan a la paz. Mientras que hablaban, Jesús Abad los miraba con la ternura que se observa a un ser sagrado, su mirada no los instrumentaliza, no son solamente el objeto de su trabajo, sino que son la esperanza para encontrar la paz.  Jennifer Tatiana Salazar Jiménez, una estudiante, representante del colectivo, invitaba a los asistentes a hacer parte activa de la construcción de paz. Se sentía orgullosa de pertenecer al proyecto: “La paz se hace en la alegría de la vida, por eso bailamos, hacemos fogatas, nos reímos, asamos masmelos y muchas otras cosas”. Sus palabras me hicieron pensar en la veracidad del conocido verso: “Bienaventurados los que trabajan por la paz y la justicia”.

En el momento en que Jesús Abad intervino, se sintió ese espíritu de alegría. La alegría de Jesús Abad es crítica; no obstante, está llena de esperanza. Habló con cercanía, como quien se encuentra en una familia o con los amigos más amados. Resaltó la labor de los maestros de escuela que entregan su vida al bello proyecto de la educación, aun cuando este proyecto se ve amenazado por los que temen que los niños aprendan a leer, a escribir y a pensar.

Por otra parte, en las fotografías que mostró el fotoperiodista se hizo evidente que, para él, el ser humano es una obra de arte llena de belleza y esperanza.

Jesús Abad Colorado es, ante todo, un místico, uno que invita con su trabajo al amor y al perdón. Seguramente muchos creerán que un místico es el que se aleja de los problemas del mundo y decide habitar lejos del odio y del dolor. Sin embargo, en palabras de Ernst Tugendhat, el místico es quien siente el dolor del otro y sale del laberinto de la soledad cuando se solidariza con ellos, en especial con los más sufrientes. El trabajo y la vida de Chucho, –como le gusta que le llamen– es una invitación a que, desde todas las acciones de la vida humana, seamos místicos y, por consiguiente, solidarios con el otro.

Después de mas de tres horas de estar en el auditorio nadie se sentía cansado ni con deseos de irse. Hacía mucho que no se observaba un espacio en el que las personas no sacaran sus celulares para evadirse del presente. Sin duda, el encuentro superó las expectativas: se pensó el país, su historia y su dolor, pero no desde una mirada de odio, sino desde una mirada de amor a la vida, pues en este sentido, Jesús Abad es contundentemente: un místico con una cámara; pues tal como diría Raimon Panikkar, el místico es quien es consciente de la vida y sabe que la vida representa el máximo valor.

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