EL GRAN HERMANO PUMA

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Por: Carlo Alexander Carrillo Galvis

“Internet es la máquina de espionaje más grande del mundo” Julian Assange

En 1949 salió a la luz la novela escrita por George Orwell titulada 1984. Esta novela, nos plantea un escenario imaginario de una sociedad controlada y vigilada por el gran hermano.

En este contexto, sus habitantes son saturados a diario con propaganda alienante que busca que los individuos no piensen críticamente, siendo obligados a vivir sometidos a un control total, a tal punto que el estado suprime todos sus derechos, incluido el de la privacidad y el pensamiento. Lo anterior, con la finalidad de que el gran hermano no pierda su poder.

En la actualidad hacer una analogía con la obra de Orwell no es descabellado, pues es de anotar las declaraciones de Edward Snowden y Julian Assange, quienes afirman que los medios de comunicación, especialmente internet, es el medio de espionaje más grande del mundo. Países como EEUU, Inglaterra, Francia, Egipto, entre otros. Están aplicando esta fórmula de espionaje y control.

Colombia no es un país ajeno a esta práctica, pues desde que se creó el Sistema Esperanza a cargo de la fiscalía general de nación, esta entidad tenía la potestad, con previa orden de un juez de la república, interceptar mensajes de voz y mensajes de texto desde el bunker de la fiscalía. Sin embargo, el estado en su afán de reforzar su poder y contener el monopolio de la fuerza, lanza bajo el gobierno del entonces presidente Álvaro Uribe Vélez la ley 1288 del 2009 que se denominó “Ley de inteligencia”.

Esta ley permitía la intercepción de comunicaciones vía internet o vía telefónica, despertando la discusión sobre el derecho a la privacidad que tenemos los colombianos, por ello, en el año 2010 la corte constitucional niega su aprobación. No obstante, con el gobierno de Juan Manuel Santos y su plan nacional de desarrollo 2010-2014 denominado “prosperidad para todos” el tema de la ciberseguridad y ciber defensa vuelve a ocupar un lugar preponderante en la esfera política, lanzando el proyecto PUMA (Plataforma Única de Monitoreo y Análisis).

Es importante señalar que esta plataforma no fue presentada por Ley, sino a través de un decreto que lograba pasar desapercibido ante ojos críticos, que de forma legítima posicionan el argumento a favor del respeto a la intimidad de los ciudadanos y ciudadanas. En conclusión, el gobierno Santos, mantuvo el tema en silencio para evitar el debate público sobre las normas de control que el poder judicial entraría debatir. Ahora cabe preguntar ¿Cuáles son las razones por las cuales se hizo por decreto? Para responder esta pregunta es necesario entrar a analizar las características de PUMA.

En primer lugar, con el decreto 1704 del 2012 se da paso a la creación de la plataforma PUMA, la cual entra en vigor en el 2014 y está bajo el control de la policía nacional, teniendo como misión la intercepción de llamadas vía teléfono celular (audio, mensajes de voz, mensaje de texto) todo lo referente a lo que se hable, escriba o envíe en correo electrónico, redes sociales y teléfonos fijos. La plataforma PUMA cuenta aproximadamente con trescientas estaciones de trabajo en la ciudad de Bogotá y con cuatrocientas en el resto del país.

Segundo, los objetivos del proyecto se solventan en el argumento de seguridad ciudadana, que según el gobierno y en especial la policía nacional, entre las principales necesidades por las que se acude a implementar una estrategia como PUMA se encuentra el control de la criminalidad efectuada a través de las redes sociales y la prevención a lo que puede venir posterior a la firma del proceso de paz. ¿Por qué la necesidad de espiar y vigilar lo que los ciudadanos escriben u opinan? Esto son muestras de que asistimos a un estado “gran hermano”, pues realmente cabe preguntarse ¿en contra de quien o quienes están diseñados estos programas? Más cuando en la actualidad corren fuertes vientos de criminalización frente a la protesta social, es evidente que cualquier clase de manifestación es catalogada como un accionar terrorista encaminado amenazar el status quo.

Por último, dejamos una pregunta abierta para generar la reflexión y el debate, ¿Será que Colombia se acerca a una dictadura disfrazada de un delgado manto de democracia? Cuando los diversos mecanismos de expresión son cada vez más criminalizados y señalados de forma legal e ilegal, el número de montajes judiciales aumenta y las cárceles se llenan de inocentes que en algún momento simbolizan un trofeo que enaltece del falso discurso de seguridad.

*Opinión y responsabilidad del autor de la columna, más no de El Cuarto Mosquetero, medio de comunicación alternativo y popular que se propone servir a las comunidades y movimientos sociales en el Meta y Colombia.

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