COMISIÓN DE LA VERDAD, EL CAMINO PARA DISMINUIR LA INCERTIDUMBRE DE LAS VÍCTIMAS EN COLOMBIA

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Hablemos de Verdad, El Espectador

En el mes de Marzo en la ciudad de Villavicencio, se realizó el encuentro “Hablemos de Verdad” organizado por El Espectador, en el que participaron diversos actores involucrados en el conflicto armado en Colombia o que actualmente se encuentran aportando en la construcción de paz territorial, que permitió generar un debate amplio para identificar qué avances han habido en reconstruir esa historia que se ha desdibujado con los años, y que impide que puedan cicatrizar las heridas especialmente de quienes aún no saben nada de sus familiares desaparecidos y/o asesinados en antaño.

Es así como no solo participé como asistente durante éste evento, sino que como mujer joven, comunicadora social, y representante de un colectivo y medio de comunicación alternativo (El Cuarto Mosquetero), pude hacer parte de la mesa principal para contar cómo nosotros(as) estamos aportando en la reconstrucción de la verdad, pero también para evidenciar realidades que en muchas ocasiones son invisibilizadas por los medios de comunicación masivos, que también han jugado un papel importante en la historia del conflicto armado en Colombia, y precisamente no de forma positiva.

El evento que inició con las palabras de bienvenida del equipo de Colombia 2030 de El Espectador, en el que resaltaron que éste espacio de varios que se estarían dando en el país, se hacía inicialmente en el Meta por ser uno de los departamentos más afectados por el conflicto armado, ya que por ejemplo solo allí, hubo según datos del Centro de Memoria Histórica, 150 masacres. Seguidamente, hubo relatos de personas inspiradoras como del padre claretiano Henry Ramírez, quien en el Municipio de El Castillo, durante años ha aportado en la reconstrucción de la memoria histórica, especialmente en el corregimiento de Medellín del Ariari en donde hubo tantas desapariciones, asesinatos e historias dolorosas, que requirieron de un acompañamiento espiritual para la comunidad víctima, en el que él jugó un papel protagónico, pero también en la búsqueda y entrega de personas desaparecidas.

El auditorio que estaba totalmente llenó fue escuchando atentamente los relatos de personajes como Alfredo Molano, periodista e historiador y actualmente comisionado de la verdad en las regiones de Orinoquía y Amazonía, hasta llegar al esperado panel de discusión en el que diez personajes “totalmente distintos” estarían hablando de sus aportes en la reconstrucción de la verdad.

La discusión que inició con  Libia Epe, gobernadora del cabildo indígena Nasa en Mesetas, contando que a pesar que fueron fuertemente afectados por la violencia en su territorio ancestral, ellos/as actualmente “están para construir paz y no la guerra” porque a pesar que llevan 500 años de conflicto, seguirán resistiendo y permaneciendo en sus territorios. Seguidamente, el padre Henry Ramírez, quien se encontraba a mi derecha (afortunadamente), y quien tuvo que calmar el llanto en varios momentos de su intervención, o al final del momento cuando la comunidad víctima presente, empezó a contar desgarradoras historias, resaltó que solo la verdad nos permitiría lograr la reconciliación, cicatrizas heridas que deben sanar, y permitir relatos del conflicto armado de diversos autores armados, instituciones, víctimas y demás actores involucrados.

Cada personaje tuvo dos momentos de intervención, para nosotros como El Cuarto Mosquetero, en primera medida contamos cómo construimos relatos en los territorios, con las comunidades, conociendo directamente sus problemáticas, generando vínculos desde la confianza; pero evidenciamos quizá, una postura de la paz, que estaba siendo pasada por alto en medio de tantos relatos dolorosos y es el que la naturaleza también ha sido afectada por el conflicto, y más ahora que las FARC despejaron varios territorios, ha generado que lleguen múltiples empresas a explorar y destruir y generar otro tipo de desplazamientos en el marco de esa paz corporativa en la que nos estamos sumergiendo.

A mi izquierda tenía un personaje tal vez menos agradable para mí, que sin embargo se mantuvo todo el tiempo muy atento a responder las preguntas no solo de la panelista, sino de muchas víctimas que acuden a éstos escenarios para intentar resolver sus constantes dudas; Manuel de Jesús Pirabán, excomandante del bloque Centauros de las Autodefensas Unidas de Colombia (Auc), quien manifestó que ha intentado contar toda la verdad durante sus frecuentes audiencias y que si la entrega y búsqueda de cuerpos se ha detenido, no ha sido por falta de voluntad, sino por decisiones de la institucionalidad, que ha generado que solo un 40% de la verdad sea conocida, además pidió perdón públicamente, especialmente a Balbina Niño (panelista) y a su familia, víctima de la masacre de Caño Jabón hace 21 años, quien a su vez aceptó entre lágrimas su perdón a nombre propio y el de sus familiares muertos en la guerra.

Ésta fue una constante en las intervenciones de la comunidad víctima durante el tiempo de preguntas, y es que públicamente manifestaron su perdón, a pesar de hablar en medio del dolor. Pero además, buscaban respuestas individuales, formas de acercarse a sanar esas heridas profundas, que generó que Alfredo Molano en algún momento de su intervención, reflexionara que no solo no hay los suficientes recursos y tiempo deseado para estudiar caso por caso, sino que es casi imposible poder conocer a profundidad qué sucedió en cada tragedia, pero que intentarán aproximarse a esa verdad.

En el panel de discusión también se  tuvo la oportunidad de reflexionar que no solo estamos lejos de conocer la verdad del conflicto en Colombia, sino que además no se ha hecho con un enfoque diferencial, reflexión que trajo a colación Raizza Parra, mujer trans representante de la comunidad LGBT en el Meta.

En el panel de discusión también participaron personajes como, Sargento Mayor César Lasso, exsecuestrado por las Farc, contando cómo vivió su cautiverio, Isabela Sanroque, excombatiente de Farc, respondiendo las preguntas que fueran necesarias a la comunidad y evidenciando el rostro humano de éste grupo político que deberá aportar en la reconstrucción de la verdad, y Eduardo Espinel, empresario del Comité Intergremial, quien reconoció que así como muchos empresarios en el Meta y el país aportaron con recursos a la guerra, también fueron víctimas del conflicto armado.

Finalizado el encuentro, queda la reflexión de la titánica tarea que será la búsqueda de la verdad para por fin sanar las heridas de más de 52 años de conflicto en Colombia.

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